(Casa de la Nina Carmelita donde
se detuvo el tiempo pero no el polvo)
A veces no sé si la realidad es el tiempo de un reloj, que nos ata, o cuando se vive sin pensar en el. Cuando encontramos lugares por los que parece que no ha pasado el tiempo, podemos parar por un momento, descansar de seguir el recorrido, sentir la eternidad del día y no los minutos.
Al final parece que el tiempo pasa por nosotros, te detengas o no te detengas, camines o corras. Y que no son nuestros rostros, los que nos muestran las arrugas del las que todos huyen, los que nos muestran el tiempo. Son nuestros ojos.
Los ojos son los que reflejan cada segundo de vida, los que nos cuentan cuanto entregaste, cuanto guardaste y cuanto te queda.
(Papa beto. el que cuenta historias no solo con el habla)